¿Dónde termina el viaje?

Respuesta que a muchos os puede parecer una obviedad: Camino de Santiago, solo puede acabar en la ciudad de Santiago de Compostela, pero no. Numerosos peregrinos, entre los que me incluyo, iban más allá para poder admirar el Océano Atlántico desde el promontorio extremo de Fisterra, o finalizaban su recorrido en el santuario de Nosa Señora da Barca, en Muxía, en la Costa de la Muerte. Finisterre (Fisterra, en galego) es un municipio español situado en la comunidad autónoma de Galicia cuyo nombre deriva de la expresión latina Finis terrae, que significa “frontera de la tierra” ya que el Cabo de Fisterra es uno de los puntos más occidentales de España (la primacía que llega hasta el Cabo da Nave y hasta el Cabo Touriñán cerca de Muxía). Fue considerado un lugar místico y simbólico y se dice que por aquí pasaron los discípulos de Santiago para llegar al lugar del sepulcro. La costumbre de recoger una concha en la espléndida playa de Langosteira pronto se hizo válida como testimonio de la peregrinación realizada, que pronto se convirtió en el símbolo mismo de la peregrinación a Santiago. Dista unos cien kilómetros de la ciudad de Santiago de Compostela y cuenta la tradición que aquí los peregrinos se bañan en el mar en señal de purificación, queman una prenda usada durante el propio viaje y finalmente recogen una de las conchas, la Concha, (uno de los símbolos que marca el camino) encontrado en la playa como prueba de la peregrinación. En el faro se encuentra la piedra con el “Kilómetro cero” del Camino de Santiago, lugar simbólico y muy fotografiado por turistas y peregrinos, así como la cruz sobre el mar donde es costumbre dejar una piedra como recuerdo el paso.

Junto a Finisterre los peregrinos van ahora a Muxía, añadiendo un día a su recorrido. Según la tradición, la Virgen llegó a Muxía en un barco de piedra para animar al apóstol Santiago a llevar a cabo su predicación en la Península Ibérica. Las “piedras santas” alrededor del santuario serían los restos de la barca. Cerca de una de estas piedras se encontró una imagen de la Virgen y se llevó a la iglesia de Muxía. Desde aquí desaparecía para volver a encontrarse sobre la roca. Entonces se tomó la decisión de construir un santuario justo en el acantilado. La ruta de Santiago de Compostela a Finisterre tiene una longitud de 86 km. Si quieres llegar a Muxía se prolonga otros 33. En Finisterre y Muxía puedes pedir la fisterrana o la muxiana, certificados de las dos metas alcanzadas, equivalentes a la compostela.

Para profundizar en el tema, para saber más y si tú también has decidido hacer el Camino de Santiago o sueñas con querer hacerlo tarde o temprano, te propongo comprar mi libro donde descubrirás por qué cada año, 300.000 personas de por todo el mundo, deciden emprender el Camino más famoso del mundo. Si tú también, como yo, siempre has soñado con dejarlo todo, consciente de que la vida que llevas no es la que soñaste de niño, tal vez mi experiencia pueda darte el coraje que me faltó durante 36 años…

Leyendo mi experiencia descubrirás en detalle y sobre todo comprobado en el “campo”:

  • la historia del viaje (notas históricas, símbolos y leyendas) y lugares simbólicos;
  • ropa y zapatos adecuados, qué mochila comprar y sobre todo qué llevar dentro;
  • duración y distancia del viaje, cuántos días se tarda en completarlo y por dónde empezar en función de los días disponibles;
  • cómo entrenar antes de partir y la preparación física necesaria;
  • cuánto cuesta caminar por el sendero, dónde comer y dormir a lo largo del sendero;
  • si caminar sola por el camino puede ser peligroso para una mujer y si existe la posibilidad de perderse;
  • la respuesta a muchas preguntas e inquietudes (que también eran mías) planteadas por muchos aspirantes a peregrinos y la posibilidad de contactarme para disipar todas sus dudas/vacilaciones;
  • finalmente, les contaré por qué un periodista y locutor de radio renunció a toda su vida de comodidad y materialidad, para recorrer más de 900 km a pie desde los Pirineos hasta el Océano Atlántico, solo y sin teléfono, durmiendo encima de eso en el varios albergues también en la calle, en un establo, en una tienda de campaña, en un monasterio abandonado y viviendo dos días en una comunidad hippie.

 

…. “Dejé el trabajo, me fui de casa, vendí mi coche, mi moto, mi ropa, mi rolex y la mayoría de las cosas materiales que poseía para seguir ese sentimiento casi persistente, asfixiante, impertérrito que una vez conocido no te hace encontrar la paz: SANTIAGO, el Camino de Santiago. Mi vida necesitaba respuestas que solo un viaje en completa soledad podría darme”….